Vistas de página en total

jueves, 3 de diciembre de 2015

COCINAR LOS DICIEMBRES

Me gustan las tardes decembrinas, con ese calor alborotao que inspira a una pereza colectiva de no querer trabajar después de las 4 de la tarde, cuando el viento fresco vuelve a los árboles y a las palmeras de Medellín un sonajero que se amiga con las incontables luces de la ciudad que me hace guiños picarones.

Me place este 3 de diciembre, ser la privilegiada solitaria de mi casa con guirnaldas kistch, mientras en la cocina se marinan las carnes previas al horneado, estallido aromático de una gula, invitada requerida que se sienta a la mesa sin remordimientos, aparecida en las tardes imperdibles de arreboles veraniegos.

Adoro y disfruto cocinar la poesía de los banquetes que convocan a las familias, a los amigos, a los novios, a los amantes, a los que no se dan título, por que ya lo he dicho, cocinar es la forma más celestial del lenguaje para decir te quiero.

Cocino los recuerdos, las añoranzas de esa canción que dice "Aquellos diciembres, aquellos diciembres que nunca volverán". La nostalgia con unos bambucos de amores profundos como se titula el trabajo musical de una mujer que me sorprende, sabe muy rico, tiene el gusto de los suspiros que son agridulces como la salsa de frutos rojos del pernil de cerdo que se cuece lentamente caramelizándose y haciéndome henchir el pecho de evocaciones de amados que se fueron a corretiar por ahí sus universos inhabitables.

Trato humildemente de alquimizar mi pasado, para que en una torta se haga el dulce presente esponjoso que mis manos pueden palpar y de hacer conservas para eso, para que se conserven los sabores más apetecidos y felices de otras estaciones que pasaron por un año que existe sólo en un frasco, el envase hermético de la memoria.

Y así se cuece todo en mi cocina, lento, lento como yo, como aveces lento el soltar, como aveces se elige en la vida entender, caminar, como debería ser cuando se ama de verdad, y así se cuece este diciembre, con canciones azules para las mañanas grices y ancestros: mi abuela tomando aguardiente y bailando los besos de caramelo, mi abuelo y sus tangos y su zarzuela, mi viejo, el niño Jesús que quiero que todavía me traiga ilusiones, mi vieja que cocina torta de yuca con bocadillo para recuperar la berraquera que le fue cercenada.

Así pues, asisito no má, cocino para quien me deje entrar a hacer parte de la experiencia humana maravillosa de la celebración, así, asisisto no má, es esta cocina decembrina donde el alma tiene manos, manos de mujer que ama, que ama amar.

Felices fiestas queridos míos!

martes, 6 de octubre de 2015

SAN COCHO, SAN PEDRO, ( deseos de milagro) Y FADO

Todo ardía en mi interior, afuera también ardía el verano, algunos cerros, algunas cosas que creía cercanas, tenía el corazón enrojecido, como la boca siempre roja de quien me hacía delirar, la piel hecha brasas naranjas, las lágrimas hirviendo quemaban mis mejillas cuando se derramaban inusitadamente en medío de las algarabías y encima ¡Era domingo!

Durante toda mi vida he sentido aversión por los domingos, fundamentalmente por el momento final de la tarde de los domingos; soy un bicho mañanero, me gusta la frescura y la inocencia de los rayos de luz calmos y consoladores de las mañanas cuando todo tiene la posibilidad del nacimiento y los colores inocentes del despertar, pero durante unos dos meses, hace poco, también detesté las mañanas del domingo, por que me evocaban una fugacidad temporal en la irrealidad provocada por el embriague del amor, que me ponía en evidencia ante la pérdida de algo de la belleza en medio de la cotidianidad de volver a mí sin compañía, la tortura de las horas interminables del desamor.

Levantarme de mi cama me parecía un acto  heróico de superación, pero no me dejaba morir, creo en la lucha incesante de la guerrillera sonrisa a pesar, a pesar de todo, para que nada pese tanto, para que la liviandad me lleve en su alfombra árabe hasta la lámpara de Aladino.

Necesitaba no enfrascarme en los mismos recuerdos, dejar de dar vueltas obsesivas a las mismas preguntas entre la nada y la nada, deseaba que esa lamparita aladinesca me moviera algo del alma, me diera la capacidad instantánea de tomar las riendas de mi soledad, la que tanto me gusta, volver a mi estepa.

Un santo fue mi lámpara de los deseos:San Pedro.Un lugar me los concedió toditicos: San Pedro de los Milagros.

Me subí al auto de la arquitecta asesora de mi íntima reconstrucción, después de desayunarme un yogurth con un cigarrillo, muy 9:00 a.m y desperté lentamente en un viaje de dos horas que aunque con tijeras dañadas de falla mecánica, nos condujo en charlas hasta la casa ancestral de la raíz fundacional de la familia de Tatiana y Juliana, mujeres dotadas de una excepcional belleza.

Dos horas hasta San Pedro de los Milagros en las montañas de Antioquia, me hicieron despertar a los ojos penetrantes de Daniela y la voz y la traslucidés del alma de Mariana que, en compañía de Cristian, hombre grande en altura y en sentido vital amoroso, llegaron de Portugal a envolverme en un fado grandioso de vuelta a la reconciliación del disfrute que pedí en mis deseos con sus voces líricas y dibujos de diarios gráficos.

Creo que el sancocho de Tatiana ese domingo es, junto con el Sancocho de Ceci en San Rafael, los dos sancochos más sublimes, deliciosos, consistentes y restituyentes que he comido en mi vida y eso que en la casa de mis tias maternas no falta el sancocho de los domingos.

El diario de Daniela
Entre pensamientos, suculentas, fotos de distintas generaciones, el contrabajo olvidado de Cristian, las carpetas tejidas de las mesitas de noche, la fuente central, el techo de bareque, varias generaciones de mujeres, hijos, nietos, sobrinos, hermanos, nos sentamos en una mesa redonda, más grande, digo yo, que la de camelot, y el sancochito, hijo directo del puchero español, explotó con toda la jugosidad del repollo, la felpa aterciopelada de la yuca, el arenoso deleite de la papa, el delicado dulce no empalagoso de la ahuyama, la frescura verdolaga del aguacate en un caldo conteniendo los sabores que se enamoraron por horas en el fuego de la leña con el fondo placentero de los muslos siempre sabrosos del pollo. Es todo esto, más el dulce de la abuela de papaya, nuestra herencia paisa, los orígenes románticos de Portugal en torno a una mesa convocada por la generosidad y el cigarrillo de la digestión lo que constituyó un día fundamental para ponerlo en un pedestalcito de recuerdos soñados.

Hoy almorzamos en casa, ñoquis de papa criolla, salsa de hogao reducida en tapetusa montañera y cuajada asada, vinieron Cristian y Mariana con su canto, aunque no todo el tiempo canten, Daniela auunque en el nordeste de Brasil también estuvo nos acompañó Luisa y mi Jorgito próximo a partir a recorrer mi porteñaje.

Yo pedí en mi alfombra a la lamparita que todo lo concede que me moviera el alma y después los milagros de ese lugar, de 2 conciertos de opera clown, de los regalos del malevaje y el canto marinero de un fado, después de los brownies por los que Mariana delira, el cine de los hermanos Cohen, fue más que la lamparita, el canto de estos seres, lo que me devolvió la música, los dibujos de Daniela pintando los pensamientos, el asombro, ese sancocho y la maravilla de querer sin presentir, lo que me devolvió mi agustito con la mañana de los Domingos, los lunes, los martes...

Ese día de San Pedro, volví a degustarme yo en cualquier día de la semana.

lunes, 24 de agosto de 2015

MOTE DE QUESO, PLACER PROMISCUO EN VARIADOS ACTOS

Mi primera experiencia orgiástica y pasional con el mote de queso fue ya de grande, hace como 12 años! Y que suerte! hay edades donde uno puede asumir más los placeres sin pudor y con más disfrute! Fue Adrian Montoya el hermano de Virna quien me invitó a gozar semejante placer!

Adrian y Virna, herederos de la tradición de la costa, hijos canela y pimienta de olor de la ciénaga, río adentro y venas henchidas, portadores del ardor de los indígenas Sinues de San Marcos, allá por la región de la Mojana, pueblito polvoriento de calles musicales, donde Juan Piña, después vecino mío en La Floresta, creó músicas sonoras y candentes que nos han hecho bailar amasisaos hasta romper zapato en todo Colombia. LA MOJANA, región mítica, de hombres que se convierten en tortugas, de tortugas icoteas a las que se le hace honrosamente rituales desde la cocina en guisos maravillosos, aunque a muchos se les pare el pelo por que están en vía de extinción, LA MOJANA, mujer india de belleza sin igual, que se lleva a los pescadores de la ciénaga con sortilegios y cantos y que como dice en la canción hay que envolverla en la atarraya y puyarle los ojos para contrarrestar su hechizo.

Adrián a mí, diría, casi que me enyerbó con la herencia de su región, después de 12 años y más de 7 sin verle aún lo evoco con detenimiento y con fasinación.

Fuimos a su casa, con Virna la hermana, tomamos ron, este hombre con olor aromático no paró de tocar la guitarra, cantamos a Pedrito Guerra, a Mecano, algún vallenato, después de la antesala y con el alma preparada ya sensible, vino el Mote humeante, ese color blanco de pureza, la simpleza enaltecida en la textura cremosa de los ñames con el dejo en el retrogusto del ajo y la explosión de todas las pápilas cuando al morder aparece el rey, el queso costeño, hecho por alguna matrona en el solar de una casa generosa en espacio y en amores, ese trozo que no pierde su forma pero absorbe todo el caldo, el sabor penetrante de la más excelsa y exquisita sopa de queso genialmente muy salado  que no tiene comparación ni con las mejores cremas de la gastronomía internacional, con todo respeto!

Los ñames venían de San Marcos en encomienda de bus, ñame espino y ñame criollo, los mandó la madre de los chicos en ese gesto desde la matriz de seguir conectada a sus hijos desde la alimentación más enraizada, desde la conección con toda la herencia, así los muchachos ya bien creciditos estén en la Capital.

El ñame que llegó a la terminal de Medellín desde las profundidades de la costa, es un tubérculo de origen africano que como dato muy importante para los conscientes sociales, alimentó al ejército revolucionario del General Rafael Uribe Uribe en la guerra de los mil días cuando este sufrió una derrota en Magangué, obligados a desplazarce hacia Corozal, en una guerra devastadora que dejó como saldo, además de centenares de muertos, una devastación alimentaria de cultivos y por consecuencia una hambruna, que el ñame y el queso bien supieron subsanar con el inicio de este plato al que en ese entonces se llamó mote candela y que ha sabido llegar hasta mi boca gustona y golosa como mote de queso.

Después de la verbena y el mote de esa noche, quedé exhausta y regocijada, los orgasmos gastronómicos también lo llevan a uno al cielo! Ese mote fue el culpable de tanto desafuero!Adrián ajá, que pasiones puedes desatar! y Virna querida Virna, si que tu risa me acompaña lunas fulgurantes y plateadas después de todos estos años!

Cada vez conozco más los placeres gracias a la cocina y a los años y me hago más dueña de mi cuerpo y sus alcances en todos los espacios jajaja, curioso que el siguiente mote de queso llegó a mi vida en una época posterior de resplandor, a los 28 años, biológicamente en toda mi madurez en todo mi femenino y al lado de mi amante más fogoso, el maaaaaaaaar, que tiene infinitas manos para cocinar. 

Las manos de Emilia fueron las que mi amante eligió, Emilia negra, Emilia a la que le componen vallenatos en Río Cedro, reina del fandango, con hijos gallos y carnaval, Emilia mamá de ébano y dientes de marfil, mi Emilia de café y chistes calentones con cadencia bailarina a las 7 muy a.m y toda besada de mar, Emilita mía de mis amores que mis otros desamores y furtivos encuentros supiste abrazar, con tu mote de queso y carimañolas en leña, con tu olor a humo todo lo supiste curar. Lloro evocando ese mote de queso con la mirada embelesada en el mar, en Río Cedro, el lugar que será mi epitafio y mi lugar de descanso para la eternidad!


En Argentina no hay existencias del ñame tropical, 5 años estuve privada de sus embelecos y soñando en cada invierno con sus expresiones de satisfacción en mi cuerpo, fue entonces que en medio de la profesionalización de la cocina, empecé a desarrollar ideas para darle su lugar! A mi regreso de palmera y con esta terquedad y manías obsesivas, me dediqué  a hacer mi propio mote, he hecho mote en fincas, mote en mi casa, mote en ciudad café, mote y mote, platos y platos de dicha recorriéndome jajajajja.Todos los amigos han aportado al afianzamiento de esta receta, como comenzales y cocineros, por que no puedo dejar de nombrar el sublime mote de queso que Julián Rodán que prepara los 26 de diciembre en la institución de las nubes para el reencuentro de los queridos y su generosidad al darme y enseñarme su receta!

La mía es esta:

Ingredientes

250 grs de puerro finamente picado
250 grs de cebolla de rama o de verdeo
2 tomates grandes
3 dientitos de ajo pequeños
250 cc de ron amarillo
500 grs de ñame espino pelado y cortado en cubitos
500 grs de ñame criollo pelado y cortado en cubitos
500 grs de queso costeño, mejor si es el del banco magdalena
C/n de agua
100 grs de suero costeño
 6 o 7 granos de pimienta de olor o de jamaica
C/n de sal
250 grs de berenjenas cortadasen cubitos no muy grandes

Procedimiento 

En una licuadora procesar los tomates, los ajos, la cebolla de rama sin nada de agua hasta lograr una salsa lisa. Reservar

Aparte en un olla y con poco de aceite rehogar el puerro a fuego bajo y con tapa, cuando esté blando y transparente agregar la salsa que reservamos pensando en todo el poder del sabor y ojalá con una cumbia sonando que haga que las caderas se bamboleen con tambor; con la olla destapada dejar sofreir unos minutitos y ahí si viene la revolución, hechar el ñame, volver a tapar la olla y dejar que en 10 minutos el color naranaja del sol y la playa del caribe tiñan los ñames y la sazón. Acto seguido como en el teatro, a poner el ron, y todo el olor de la pimienta, que tiene que perfumar! Destapar esta delicia y dejar que se evapore el alcohol, después verter el agua, debe ser 4 veces la cantidad de los otros ingredientes, para qué? para que mientras se hace la magia no haya sequía y los ñames puedan tener todo su protagonismo.

Les recomiendo, clávense varios rones, por que hay espera para un rato, por lo menos una hora y media, es importante cocinar con lo que llaman acento y entonación.

Cuando ese caldo esté cremoso, atentti queridos mios, llega el rey de reyes, hay que cortar el queso costeño en cuadrados, unos grandes y otros pequeños, a mi me gusta que unos se derritan liberando toda la crema y otros queden enteritos para que hagan explosión. Reservar un poco para terminar el plato.

20 minutitos más y ya está, a sudar y a comer un fruto del placer terrenal.

Para acompañarlo fritar las berenjenas a fuego alto, no hay que sangrarlas, así no más, el amarguito está bien con el ácido y tambíen fritar unos cuadritos de queso reservado, crocante y cremoso, texturas para el éxtasis del paladar!

Servir el mote calienteeeee con las berenjenas fritas y el queso frito por encima!

 Y a disfrutar esta cocina abierta y compartida con ustedes, esta cocina para hedonistas, para vaga mundos que saben gozar, simplemente por que ajá!.



sábado, 4 de julio de 2015

La olla común de San Rafael

Paramos a desayunar chocolate con buñuelo y arepa con huevo en el Peñol, volvíamos a Medellín después de un fin de semana que nos cobijó con un pareo ahuecado y retazeado de cuentos, totem de nuestras risas inacabables y legado findesemanero, objeto cuasi arqueológico, con el que Lili arropó nuestras humanidades al invitarnos a ser una familia sin institución conocida por 4 días, bañados de agua de ave maría purísima en los territorios de San Rafael en el Oriente de esta tierra montañera donde el sol anda libre como dice el himno de Antioquia.

Armando, el querido Armando infante, levitó como Regina 11 en la mesa de la cafetería, es decir, no se alzó un mm de la silla como era de esperarse, pero su rostro de convencimiento frente al fenómeno de elevación, si hizo que a nosotros se nos volaran todas las carcajadas, que hasta el huevo masticado quedara fuera de la boca. Hoy, algunos días después, puedo discernir aquel cierre de paseo, aclarando que Armando, Clara Mónica, Liliana y yo, que fuimos los que elegimos estirar más las horas de la plenitud, no podíamos vernos levitar por que simplemente estabamos volando los 4 en un estado sacro de ascensión propiciado por la magia natural de los amigos en relación íntima y entrañable con la naturaleza armónica de una brecha que abrimos de tiempo absoluto y festivo.

Qué paseo señoras y señores! Una semana después aun flotamos en la burbuja traslúcida y exquisitamente liviana que alimentó tanta felicidad y plenitud! Cómo cuesta volver al estado vertiginoso y contaminado de la ciudad, cómo cuesta introducirse en el calor del cemento y vivir lo cotidiano sin desayunos calentaos con chocolate espumoso, especialidad de mi Anita colegiala, sin sancocho espeso de Ceci y sus abrazos compinches, sin charco y piedras virginales de mañana, sin ron y media caña a las 4 de la tarde, sin guitarras y cantores y cajones de caja toráxica curativos, sin acento Andalú en las hamacas distendidas, sin vueltas estrellas y sin arrojos arrollados manga abajo con el cuerpo en remolinos. Cómo cuesta por favor, dejar el desparpajo adolescente! Pero cómo revive la risa para, desde el recuerdo tomar la fuerza de la bienaventuranza y continuar trabajando con la pasión que hace que seamos bendecidos con estos encuentros!

Decir que pasó de todo, es nombrar que asistimos inminentemente a la vida, a la creación de lo sublime!

Desde la euforia de pararme en una silla y con una tarjeta amarilla que sacaron injustamente por que me pelié al escuchar que me dijeron voltiarepas, en una tienda pueblerina dejamos el carriel caído con los dos penaltis que dejaron a la tricolor afuera de la copa América frente a mi celeste y blanca, pero seguimos carretera despatada adentro, justo por que el afuera y la decepción de la selección, son nimiedades frente a lo profundo y lo abierto de nuestra intensidad presente, del disfrute del alma, y había que celebrar igual con camisas colorinchas estampadas de manzanas y contar los cuentos reales de una vieja durmiente, sacándole el jugo a todo con pocas horas de sueño, confeccionando y customizando cada pedazo de tiempo para surcir el cobijo excéntrico de la veracidad, la armonía, el respeto, la convivencia, esas mantas que ya no son abrigos, esas telas que cada vez se consiguen menos en estas retacerías pobres de la contemporaneidad.

Las arañas habitantes de la casa, nos enredaron en una telaraña finita en la cual no fuimos presas, sólo jugueteamos sobre los delicados hilos de la perfección, manjares salieron de todas las manos cocineras bendecidas con el don del sabor por el buen vivir, salsa, porro ventiao, bambucos, pasillos, chacareras, boleros y el universo musical de una voz infinita como su alma que dejaron cayo en los dedos guitarreros después de una tarde y pedazo nocturno de hacer sonar las cuerdas que, después, alumbradas en una ventana hicieron vibrar las cuerdas pero vocales de Ana María que no cantaba desde que era corista del conjunto del palermo de San José.

Todos los santos y oráculos ancestrales fueron benefactores de nuestro sincretismo amiguero...

Desde el principio la mano divina invisible de la vida alzó un dedito afirmativo para que el plecto, el abrazo universal y el eslabón hicieran posible un viaje a la cercanía que no se desmoronara, conjungando una común unidad en mixtura amalgamada y  al final de este paseo, que aun me hace pensar que soñé en una vigilia de cúpula celeste, es que cobra importancia la levitación terrenal. ¿Cómo no íbamos a estar altitos del suelo?, fuimos al Municipio de San Rafael, un universo paralelo, repleto de recursos hidricos, haciendo gala y demostrando la vastedad de nuestra biodiversidad Colombiana encabezando los pedestales de los países con más agua del mundo y, como dato curioso, con el nombre de uno de los 3 arcángeles más poderosos al servicio del cielo, Rafa que en hebreo significa: Dios Sana

Pues así salimos de esas tierras, levitando y con la limpieza del agua y el amor de una familia elegida que en algo, en toda su muchosidad nos ha sanado! Amen





miércoles, 10 de junio de 2015

FIN DE SEMANA CON SABOR A TODOS

A Totó el porro le sabe a todo, todo lo bueno de su región, le sabe a piña,le sabe a mango, a leche ordeñada en corral, le sabe a bollo limpio; con nuestra música todo sabe a algo sensual y cadencioso.

A mi el porro, quiero decir con esto el ritmo musical colombiano, (por que el otro me sabe a hambre devorador) me deja con un sabor inconjugable de  fin de semana de resaca con hígado encebollado de desayuno y de euforia sin contener, uno como este, uno como pocos.

Fue un fin de semana anácronico y enrumbado, la serendipia se apoderó de la normalidad con hallazgos inesperados y seres estruéndosos y libertarios que se empolvaron de harina un miércoles haciendo capelettis rellenos de jamón queso y muzzarella, con 30 cervezas en la cabeza en la mesa del comedor de mi casa, mientras me develaban internas familiares que, al final desembocaban en una celebración de 40 años de matrimonio y admiración,

Y hubo tiempo esa noche, esa tarde, y hubo el tiempo que nunca existe, que nunca tenemos por 5 días seguidos, un lujo cuando uno se tiene que ganar la vida para vivir, hubo tiempo para dormir la borrachera de una mujer casada y con responsabilidades y la resaca que debe ser mañanera a las 8:00 p.m y desayuno en la noche con arroz con pollo, mimo de mi madre, quedó espacio para amasar el pan a la tarde, para descocerce de la risa cubriendo un bizcocho muy kitsch de novios hasta con decorado importado de la USA, estar en la calle 9 hasta la aurora con una compañía novedosa, resultado de algo muy conocido y hasta ese momento absurdo de querer a alguien que recién llega de un horizonte atravezado en 5 horas pequeñitas.

A 6 o 7 cuadras de mi casa, se vinieron, Cereté, San Pelayo, San Onofre, Sincelejo y todos esos vientos y tambores alebrestados de esas regiones de la costa caribe colombiana y ataviada por los olores penetrantes y el embrujo musical de esas tierras polvorientas, allá llegué acompañada de la fiesta inusitada y perdida de una calle de eso que llaman comuna en Medellín y todo sabía dulcecito, el baile cadencioso y arrastradito, la diferencia y la convivencia saboriándose en 15 mtrs lineales con copas de aguardiente que alumbran discotequeras y el intercambio del los rituales que convocan los festivales alucinógenos de la vida misma, con sobrinas, nenes distintos de chaqueta roja, con encuentros, simplemente serendipias.

Para las alucinaciones, nos mandaron a la chamana, antropóloga empírica de la música caribe de este país, la grande, la grossa Totó la momposina y allá, después de una convocatoria de eslabones indispensables fuimos a que nos curara la música, juiciositos todos en fila india por las veredas tristes de Santa Lucía por que el poderoso perdió el torneo, llegamos una unidad, una colección de amores de todo lado a que el baile nos arreglara lo que con otras cosas no se puede cuadrar y como los quesos de la región de donde es oriunda la Totó fuimos hilvanando, hilvanando una delicia que poco a poco se convirtió en un exquisitez de capas del mismo sabor superpuestas en una ronda de baile y abrazos de amigos, de hermanos con nombres de regalos del cielo.

No siendo suficiente la generosidad de ese cielo, en todo lo alto de las palmas de cera de la ancestralidad de los quereres en esta tierra y de recién llegada, un fiambre en hojas de plátano, un abracito que se abre regalándonos chicharrón, plátano maduro, chorizo carne molida, papas y arroz en el sudor del sabor, fue la excusa y el fundador de historias contadas por un narrador sereno y más exquisito que el fiambre, la vida de un país puede pasar en media hora a través de los oídos que escuchan con el corazón interior, que sienten el más allá con enanos agrandados, los sabores esta vez si, del porro, son demasiado penetrantes,puesto que son los sabores de 7 coleccionistas de asombros, que alrededor de un mantel y la sencillez pueden cocinar la forma más estilizada de un banquete compañero.

Qué más puedo decir frente a la gula y los excesos del porro y el fin de semana! Que este país, que la música de estas tierras y el encanto de la vida en esta ciudad, yace indefectiblemente en los condimentos más armónicos y aromáticos que me hacen cocinar historias, platos, revistas, sueños, construcciones, rumbas y felicidad por momentos ilimitada. Medellín- Colombia sabe al garam massala más perfecto que puedo recomendar: Los amigos caminantes compañeros de las calles y el alma. Y puedo asegurar algo: Es un condimento infaltable e infalible, los franceses dicen que es la mantequilla o una materia grasa, pero perdón, que se han equivocado, si prueban cocinar con este secreto revelador, jamás volverán a tener el recuerdo de un plato de que no haya quedado absolutamente delicioso para la memoria.


domingo, 17 de mayo de 2015

LA PAILA DE MIS BUÑUELOS ( Esferificaciones de queso)

Podría hacer un inventario con hojas de reproches incansables sobre Medellín, hay muchos días de hartazgo, días donde esta ciudad se achica y me aprisiona como cuando uno lava una camisa de tela barata y se encoge al menos 2 tallas. Estas montañas verdolagas y majestuosas acortan y acotan tanto la relación con la espacialidad! Pero tienen un sortilegio en sus entrañas, puesto que uno no advierte en qué momento lo abrazaron tanto que lo aprisionaron.

Sin embargo y con todas mis nostalgias y saudades poéticas de las tierras Porteñas,  Medellincito un fin de semana como el que acaba de pasar es la metáfora de la dicha del guión que escribirá Jorge en unos años sobre Diana la picadora de la Floresta y de muchas historias que tengo que empezar a contar con juicio y tinta roja de pasión, por que hay frankesteinetas, joyerías donde no se roban los diamantes, porno en blanco y negro visto en TV de perilla, Hinojosas y armazones estructurales de la afinidad de lo que soy con mi inconsciente colectivo.

Esta ciudad es una paila de buñuelos  apiñados en aceite con la temperatura perfecta para que todos vayan voltiándose a su amaño mientras se rozan unos con otros y otros con todos, es endogámica y pueblerina, pero digo yo jactándome, que tiene la discordia de poseer más locos por metro cuadrado que cualquier otro lugar del mundo y a mi me encanta la locura, eso sí, cuando es esa locura que propicia la vida misma en creatividad,  cuando es preguntona y hace que jamás un humano pierda la capacidad de sorpresa y asombro.

Y es, en este punto donde adulo con todas las rococudeces a Medallo, y es, en ese hincapié donde me hallo cierta y engrandecida de volver, ya que en esa paila de aceite caliente la gente con que me franeleo son  esferitas de queso sabrosas (buñuelos es una palabra muy prosaica para describirlos),   nada comunes y corrientes en su sabor, por lo regular intenso, son esferas ya doradas por el calor de la vida que cada vez van adquiriendo más la consistencia molecular de la fórmula perfecta del círculo trascendente,  que contempla la vida, la muerte, la resurrección!


Acá la soledad se hizo aire y estoy absurdamente acompañada de risas ilógicas sumamente inteligentes, cada noche es una verbena posible del absurdo, un arrancar al tiempo el presente para ser y crear el país de las maravillas de Alicia, con músicos y toreras, con ingenieros congelando el futuro, con fotógrafos daltónicos, curadoras curativas, odontólogos muelones y arquitectos artifices de un mundo cuasi paralelo donde a uno le gusta vivir por que el real no es tan inspirador.

Mis amigos son personajes, mis otredades, caramelitos escasisímos, figuras totales irrepetibles, los locos del metro cuadrado, los de los cuentos que cuento, los que me hacen deslizarme sintiéndome surfista en esta ciudad sin mar y preparar ceviches inventados para alimentar las noches húmedas y acaloradas, con miami sound machine, ron y la certeza de haber regresado para vivir con la manía de la intensidad, como dice una cantautora Colombiana

Después de 10 meses ahora si puedo publicarlo, he vuelto a vivir en mi ciudad y aunque sea esta paila de buñuelos, me parece que la mía es la de la esfericaciones de queso, no la de los buñuelos, por que es la de la posibilidad transformadora de la vanguardia de mis elecciones!

Ja jaja eso es hacer cocina molecular. Si o qué?

domingo, 3 de mayo de 2015

EPITAFIOS COCINEROS

Con hogao de 3 cebollas y tamalitos de ropa vieja y ají de tomate de árbol dejé que lloraran el fin de semana las tristezas, con posta negra cartagenera y plátanos en tentación acuné y endulcé las despedidas, las amarguras de la muerte y de la partida que me hacen tarariar ese tango que dice más frágil que el cristal y pensar en la belleza del beso largo de la eternidad que le dio Carolina a a Alejo para su viaje más inevitable.

Me dí una panzada de reencuentros, dejé que me contemplaran la angustia y mandé las pastillas para la opresión del alma a la porra en Gómez Plata, mientras Martha mi compañera de viaje culinario de feriados, me lavaba los secretos, me ordenaba los ingredientes de lo que llaman felicidad y juntas cocinamos inventos míos para tener razones y mirar en alto las montañas verdes y fértiles de Antioquia.

Descorazonada, aun creo en el amor cuando veo a Jacobo y Claudia, después de 10 años de casados, reírse juntos de la particularidad de cada uno y con sus ingredientes las bendiciones de 2 hijos: Vicente que tiene los ancestros presentes en su claridad infantil, las vidas pasadas en su atino de niño y Elías con la grandeza, el desparpajo y la sorpresa maravillosa de la vida que le espera y que nos hace soñar con los años venideros.

Hoy es domingo a las 7:00 p.m, y muere la tarde como tantas cosas murieron esta semana, llueve en Medellín, , la vida, la finitud de esa vida, la mirada a través de el hilo que teje y entreteje la existencia, en una gotita que se diluye al contacto con la materia, plas!!!!! todo es levedad, todo deja de existir, todo se queda! y a mí me queda mi cocina,esa pasión alquímica que me conjura las hostilidades y las suavidades del alma desperdigada y el corazón en la piel, por ello esta semana cautivaré paladares, y haré una plegaria para que el fuego transmute lo inerte y para que la muerte sea la posibilidad de la transformación en olores, en delicias mezcladas de amargo y dulce que con paciencia y a su tiempo me sigan aleccionando sobre la perfección de degustar el plato más sabroso de todos. Este presente que es toda la vida.

Que el amor es lo que salva como dice Caro
Y la cocina mi más grande amor es lo que a mi me salva!

domingo, 5 de abril de 2015

INTIMIDADES DE AMOR CULINARIO

Como saben de bueno las delicadezas fraguadas a fuego lento, aveces taciturno, siempre cotidiano, en ocasiones noctámbulo, muchas embriagador,  de todo aquello que se caldea con tiempo, con años. con horas, con la sutileza del transcurrir en la presencia del ayer, el hoy y las vísperas.

En qué plato excelso se convierten las pasiones, la belleza esquiva pero siempre afinada, los amigos de los mil y un días y las mil y una noche y también los novedosos  que, son promesas de  para siempre por que hoy es el presente.

Tan ricas que son las dulzuras conjuntas, la sabrosura de una canción en muchas bocas, de la música que sabe de la capacidad excepcional de los dones humanos, del baile que alebresta y conecta todo el cuerpo al ritmo de cada cual que es inherente a lo que cada uno sabe  y siente de sí mismo.

¡Qué festín multicultural es ver regresar a los amados y por supuesto verlos partir, volar por el mundo que se visualiza en una cazuela de sopa que pertenece a nuestra mayor intimidad!

Me dicen que soy obsesiva puesto que pienso todo el tiempo en cocina y en comida, pero sigo los lineamientos de aquellos que me decían sabiamente: "Dianita hay que encontrarle el sabor a la vida", y les cuento pues que la mía anda adquiriendo uno no siempre equilibrado pero si aterciopelado y que lentamente con esta llama viva al aire cada momentito, aprende a amalgamar el dulce con el amargo, el picante con lo austero y la sal que le da el sabor al camino con la ácidez que puede quebrantar el ego para gozarme en vendimia y recolección.

miércoles, 18 de marzo de 2015

PROMESAS DE LA PANZA (sopa de minestrone)

Le invitó a cenar para su cumpleaños.

Ella cocinera, amante amateur de esas que llaman artes gastronómicas, con tacto y verguenza le preguntó con qué preprarito quería ser agasajado.

En la atmósfera había un olor decembrino de ron, chorizo y humedad de solar recién brotada después de la lluvia envigadeña.  Luego  de un par de chistes subidos de tono y conversación íntima de banca larga de madera, él le dijo que si alguien le cocinaba una sopa de minestrone de verdad,  se enamoraba.

Sopa de minestrone de verdad? si, no la de el sobrecito de maggui  o de knor, cuál es la verdadera?

La verita, es que esta sopa puede, en lenguaje prosaico, medir el aceite de alguien que cocine. por qué? Porque no hay una receta a seguir.

Esta difundida sopa italiana se elabora con las verduras que se tengan en existencia, antes en la huerta, hoy en la heladera y por supuesto con uno de los máximos exponentes de nuestra tierra americana, el rojo, pasional, jugoso y suculento tomate que los tanos han llevado a tan esplendoroso desempeño. Y con qué se condimenta? Con el corazón y la sabrosura de cada alma cocinera. Lleva pasta? Si; o garbanzos? Si; o papa? También; o arroz? si. Vale cualquier carbohidrato opulento y hasta proteínas protagonistas para reconfortar el hambre y el deseo después de días agitados o inertes.

Hay que imaginarse pues, con tanta amplitud creativa, que esta preparacioncita es un desafío de alto turmequé, una cosa muy gourmé, por que ahora todo es tan gourmé, para un amante, obvio, de los fuegos lentos y las contundecias sabrosas.

Mide el aceite por que te das cuenta,  que si está bien amalgamada, es por que hay un tiempo pertinente de cocción y en la cocina como en la vida, la filialidad con uno y con los otros depende de la paciencia y de saber esperar. Uno sabe de qué talante está hecho el espíritu cocinero según la combinación de especias, personalmente, creo que la gente que usa la pimienta en grano es purista y apasionada... En definitiva es una sopa que habla de la tradición,  de la herencia, del respeto por los ingredientes, de tantas, tantas cualidades nobles!

Ella con su desafío de preparar la dichosa sopa, pensaba en la medida de aceite que este personaje afable, cercano y lejano, bello, cierto y locuaz, sobretodo locuaz, pero indescifrable le estaba planteando, ella, tan apasionada, advirtió una magia rarita, una que no la circundaba muy a menudo y tras la sentencia de que una sopa de minestrone podría enamorarlo, con 3 horas de cocción, ilusión, respeto y amor esta receta le preparó:

Ingredientes:

1 Chorizo criollo sin piel picado finamente
1 Zanahoria  finamente picada
1 Cebolla roja finamente picada
1 Pimentón o morrón rojo también finamente picado, mejor dicho, todo finamente picado.
1 Ramita de apio
1 Diente de ajo
1 Copita de vino tinto
1 Taza de caldo de verduras
2 Tazas de pulpa de tomate natural
1 Cda de orégano
2 Hojas de laurel
1 Puñado de conchitas de pasta (Orichettis)
Sal y pimienta en grano, al gusto

Preparación

En un poco de aceite de oliva salteó el chorizo, cuando estuvo doradito, agregó la zanahoria, bajó el fuego a mínimo, después siguió con la cebolla, luego el pimentón, el apio y por último el ajo. Dejó rehogar con la olla tapada.

Cuando las verduras estuvieron sudadas , puso  el vino y destapó la olla, esperó a que ese elixir vital se redujera a la mitad. Paso seguido, incorporó el orégano, el laurel, los granos de pimienta y un poco de sal, esperó un rato, aspiró otro rato los olores y ahí supo que había que agregarle la pureza del tomate.

Después de 2 horas se dio cuenta que ya la sopa no estaba tan líquida y ahí agregó la pasta, probó, se saboreó y puso el punto perfecto y sabio final de la sal, sabiendo que se iba a cocinar más y que entonces si le ponía más  arruinaría el enamoramiento, la noche, noooo, sería nefasto.

Volvió a tapar la olla y con todo el fuego bajo, espero a que al servirla el fuego alto hirviera y también los amores que se sueñan pero no se dejan soñar, los labios se enrojecieran y el paladar cumpliera la promesa de esa confesión.



NOTA A LO ÚLTIMO DE ESTA PÁGINA:
Como  es ficción y yo tengo ínfulas de novelista pseudo romántica y dramática dramaturga, ELLA, cocinaba con esta canción.

https://www.youtube.com/watch?v=ZnksbiG0BRk