Le invitó a cenar para su cumpleaños.
Ella cocinera, amante amateur de esas que llaman artes gastronómicas, con tacto y verguenza le preguntó con qué preprarito quería ser agasajado.
En la atmósfera había un olor decembrino de ron, chorizo y humedad de solar recién brotada después de la lluvia envigadeña. Luego de un par de chistes subidos de tono y conversación íntima de banca larga de madera, él le dijo que si alguien le cocinaba una sopa de minestrone de verdad, se enamoraba.
Sopa de minestrone de verdad? si, no la de el sobrecito de maggui o de knor, cuál es la verdadera?
La verita, es que esta sopa puede, en lenguaje prosaico, medir el aceite de alguien que cocine. por qué? Porque no hay una receta a seguir.
Esta difundida sopa italiana se elabora con las verduras que se tengan en existencia, antes en la huerta, hoy en la heladera y por supuesto con uno de los máximos exponentes de nuestra tierra americana, el rojo, pasional, jugoso y suculento tomate que los tanos han llevado a tan esplendoroso desempeño. Y con qué se condimenta? Con el corazón y la sabrosura de cada alma cocinera. Lleva pasta? Si; o garbanzos? Si; o papa? También; o arroz? si. Vale cualquier carbohidrato opulento y hasta proteínas protagonistas para reconfortar el hambre y el deseo después de días agitados o inertes.
Hay que imaginarse pues, con tanta amplitud creativa, que esta preparacioncita es un desafío de alto turmequé, una cosa muy gourmé, por que ahora todo es tan gourmé, para un amante, obvio, de los fuegos lentos y las contundecias sabrosas.
Mide el aceite por que te das cuenta, que si está bien amalgamada, es por que hay un tiempo pertinente de cocción y en la cocina como en la vida, la filialidad con uno y con los otros depende de la paciencia y de saber esperar. Uno sabe de qué talante está hecho el espíritu cocinero según la combinación de especias, personalmente, creo que la gente que usa la pimienta en grano es purista y apasionada... En definitiva es una sopa que habla de la tradición, de la herencia, del respeto por los ingredientes, de tantas, tantas cualidades nobles!
Ella con su desafío de preparar la dichosa sopa, pensaba en la medida de aceite que este personaje afable, cercano y lejano, bello, cierto y locuaz, sobretodo locuaz, pero indescifrable le estaba planteando, ella, tan apasionada, advirtió una magia rarita, una que no la circundaba muy a menudo y tras la sentencia de que una sopa de minestrone podría enamorarlo, con 3 horas de cocción, ilusión, respeto y amor esta receta le preparó:
Ingredientes:
1 Chorizo criollo sin piel picado finamente
1 Zanahoria finamente picada
1 Cebolla roja finamente picada
1 Pimentón o morrón rojo también finamente picado, mejor dicho, todo finamente picado.
1 Ramita de apio
1 Diente de ajo
1 Copita de vino tinto
1 Taza de caldo de verduras
2 Tazas de pulpa de tomate natural
1 Cda de orégano
2 Hojas de laurel
1 Puñado de conchitas de pasta (Orichettis)
Sal y pimienta en grano, al gusto
Preparación
En un poco de aceite de oliva salteó el chorizo, cuando estuvo doradito, agregó la zanahoria, bajó el fuego a mínimo, después siguió con la cebolla, luego el pimentón, el apio y por último el ajo. Dejó rehogar con la olla tapada.
Cuando las verduras estuvieron sudadas , puso el vino y destapó la olla, esperó a que ese elixir vital se redujera a la mitad. Paso seguido, incorporó el orégano, el laurel, los granos de pimienta y un poco de sal, esperó un rato, aspiró otro rato los olores y ahí supo que había que agregarle la pureza del tomate.
Después de 2 horas se dio cuenta que ya la sopa no estaba tan líquida y ahí agregó la pasta, probó, se saboreó y puso el punto perfecto y sabio final de la sal, sabiendo que se iba a cocinar más y que entonces si le ponía más arruinaría el enamoramiento, la noche, noooo, sería nefasto.
Volvió a tapar la olla y con todo el fuego bajo, espero a que al servirla el fuego alto hirviera y también los amores que se sueñan pero no se dejan soñar, los labios se enrojecieran y el paladar cumpliera la promesa de esa confesión.
NOTA A LO ÚLTIMO DE ESTA PÁGINA:
Como es ficción y yo tengo ínfulas de novelista pseudo romántica y dramática dramaturga, ELLA, cocinaba con esta canción.
https://www.youtube.com/watch?v=ZnksbiG0BRk
Cuando las verduras estuvieron sudadas , puso el vino y destapó la olla, esperó a que ese elixir vital se redujera a la mitad. Paso seguido, incorporó el orégano, el laurel, los granos de pimienta y un poco de sal, esperó un rato, aspiró otro rato los olores y ahí supo que había que agregarle la pureza del tomate.
Después de 2 horas se dio cuenta que ya la sopa no estaba tan líquida y ahí agregó la pasta, probó, se saboreó y puso el punto perfecto y sabio final de la sal, sabiendo que se iba a cocinar más y que entonces si le ponía más arruinaría el enamoramiento, la noche, noooo, sería nefasto.
Volvió a tapar la olla y con todo el fuego bajo, espero a que al servirla el fuego alto hirviera y también los amores que se sueñan pero no se dejan soñar, los labios se enrojecieran y el paladar cumpliera la promesa de esa confesión.
NOTA A LO ÚLTIMO DE ESTA PÁGINA:
Como es ficción y yo tengo ínfulas de novelista pseudo romántica y dramática dramaturga, ELLA, cocinaba con esta canción.
https://www.youtube.com/watch?v=ZnksbiG0BRk