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domingo, 5 de abril de 2015

INTIMIDADES DE AMOR CULINARIO

Como saben de bueno las delicadezas fraguadas a fuego lento, aveces taciturno, siempre cotidiano, en ocasiones noctámbulo, muchas embriagador,  de todo aquello que se caldea con tiempo, con años. con horas, con la sutileza del transcurrir en la presencia del ayer, el hoy y las vísperas.

En qué plato excelso se convierten las pasiones, la belleza esquiva pero siempre afinada, los amigos de los mil y un días y las mil y una noche y también los novedosos  que, son promesas de  para siempre por que hoy es el presente.

Tan ricas que son las dulzuras conjuntas, la sabrosura de una canción en muchas bocas, de la música que sabe de la capacidad excepcional de los dones humanos, del baile que alebresta y conecta todo el cuerpo al ritmo de cada cual que es inherente a lo que cada uno sabe  y siente de sí mismo.

¡Qué festín multicultural es ver regresar a los amados y por supuesto verlos partir, volar por el mundo que se visualiza en una cazuela de sopa que pertenece a nuestra mayor intimidad!

Me dicen que soy obsesiva puesto que pienso todo el tiempo en cocina y en comida, pero sigo los lineamientos de aquellos que me decían sabiamente: "Dianita hay que encontrarle el sabor a la vida", y les cuento pues que la mía anda adquiriendo uno no siempre equilibrado pero si aterciopelado y que lentamente con esta llama viva al aire cada momentito, aprende a amalgamar el dulce con el amargo, el picante con lo austero y la sal que le da el sabor al camino con la ácidez que puede quebrantar el ego para gozarme en vendimia y recolección.