Con hogao de 3 cebollas y tamalitos de ropa vieja y ají de tomate de árbol dejé que lloraran el fin de semana las tristezas, con posta negra cartagenera y plátanos en tentación acuné y endulcé las despedidas, las amarguras de la muerte y de la partida que me hacen tarariar ese tango que dice más frágil que el cristal y pensar en la belleza del beso largo de la eternidad que le dio Carolina a a Alejo para su viaje más inevitable.
Me dí una panzada de reencuentros, dejé que me contemplaran la angustia y mandé las pastillas para la opresión del alma a la porra en Gómez Plata, mientras Martha mi compañera de viaje culinario de feriados, me lavaba los secretos, me ordenaba los ingredientes de lo que llaman felicidad y juntas cocinamos inventos míos para tener razones y mirar en alto las montañas verdes y fértiles de Antioquia.
Descorazonada, aun creo en el amor cuando veo a Jacobo y Claudia, después de 10 años de casados, reírse juntos de la particularidad de cada uno y con sus ingredientes las bendiciones de 2 hijos: Vicente que tiene los ancestros presentes en su claridad infantil, las vidas pasadas en su atino de niño y Elías con la grandeza, el desparpajo y la sorpresa maravillosa de la vida que le espera y que nos hace soñar con los años venideros.
Hoy es domingo a las 7:00 p.m, y muere la tarde como tantas cosas murieron esta semana, llueve en Medellín, , la vida, la finitud de esa vida, la mirada a través de el hilo que teje y entreteje la existencia, en una gotita que se diluye al contacto con la materia, plas!!!!! todo es levedad, todo deja de existir, todo se queda! y a mí me queda mi cocina,esa pasión alquímica que me conjura las hostilidades y las suavidades del alma desperdigada y el corazón en la piel, por ello esta semana cautivaré paladares, y haré una plegaria para que el fuego transmute lo inerte y para que la muerte sea la posibilidad de la transformación en olores, en delicias mezcladas de amargo y dulce que con paciencia y a su tiempo me sigan aleccionando sobre la perfección de degustar el plato más sabroso de todos. Este presente que es toda la vida.
Que el amor es lo que salva como dice Caro
Y la cocina mi más grande amor es lo que a mi me salva!
No hay comentarios:
Publicar un comentario