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sábado, 4 de julio de 2015

La olla común de San Rafael

Paramos a desayunar chocolate con buñuelo y arepa con huevo en el Peñol, volvíamos a Medellín después de un fin de semana que nos cobijó con un pareo ahuecado y retazeado de cuentos, totem de nuestras risas inacabables y legado findesemanero, objeto cuasi arqueológico, con el que Lili arropó nuestras humanidades al invitarnos a ser una familia sin institución conocida por 4 días, bañados de agua de ave maría purísima en los territorios de San Rafael en el Oriente de esta tierra montañera donde el sol anda libre como dice el himno de Antioquia.

Armando, el querido Armando infante, levitó como Regina 11 en la mesa de la cafetería, es decir, no se alzó un mm de la silla como era de esperarse, pero su rostro de convencimiento frente al fenómeno de elevación, si hizo que a nosotros se nos volaran todas las carcajadas, que hasta el huevo masticado quedara fuera de la boca. Hoy, algunos días después, puedo discernir aquel cierre de paseo, aclarando que Armando, Clara Mónica, Liliana y yo, que fuimos los que elegimos estirar más las horas de la plenitud, no podíamos vernos levitar por que simplemente estabamos volando los 4 en un estado sacro de ascensión propiciado por la magia natural de los amigos en relación íntima y entrañable con la naturaleza armónica de una brecha que abrimos de tiempo absoluto y festivo.

Qué paseo señoras y señores! Una semana después aun flotamos en la burbuja traslúcida y exquisitamente liviana que alimentó tanta felicidad y plenitud! Cómo cuesta volver al estado vertiginoso y contaminado de la ciudad, cómo cuesta introducirse en el calor del cemento y vivir lo cotidiano sin desayunos calentaos con chocolate espumoso, especialidad de mi Anita colegiala, sin sancocho espeso de Ceci y sus abrazos compinches, sin charco y piedras virginales de mañana, sin ron y media caña a las 4 de la tarde, sin guitarras y cantores y cajones de caja toráxica curativos, sin acento Andalú en las hamacas distendidas, sin vueltas estrellas y sin arrojos arrollados manga abajo con el cuerpo en remolinos. Cómo cuesta por favor, dejar el desparpajo adolescente! Pero cómo revive la risa para, desde el recuerdo tomar la fuerza de la bienaventuranza y continuar trabajando con la pasión que hace que seamos bendecidos con estos encuentros!

Decir que pasó de todo, es nombrar que asistimos inminentemente a la vida, a la creación de lo sublime!

Desde la euforia de pararme en una silla y con una tarjeta amarilla que sacaron injustamente por que me pelié al escuchar que me dijeron voltiarepas, en una tienda pueblerina dejamos el carriel caído con los dos penaltis que dejaron a la tricolor afuera de la copa América frente a mi celeste y blanca, pero seguimos carretera despatada adentro, justo por que el afuera y la decepción de la selección, son nimiedades frente a lo profundo y lo abierto de nuestra intensidad presente, del disfrute del alma, y había que celebrar igual con camisas colorinchas estampadas de manzanas y contar los cuentos reales de una vieja durmiente, sacándole el jugo a todo con pocas horas de sueño, confeccionando y customizando cada pedazo de tiempo para surcir el cobijo excéntrico de la veracidad, la armonía, el respeto, la convivencia, esas mantas que ya no son abrigos, esas telas que cada vez se consiguen menos en estas retacerías pobres de la contemporaneidad.

Las arañas habitantes de la casa, nos enredaron en una telaraña finita en la cual no fuimos presas, sólo jugueteamos sobre los delicados hilos de la perfección, manjares salieron de todas las manos cocineras bendecidas con el don del sabor por el buen vivir, salsa, porro ventiao, bambucos, pasillos, chacareras, boleros y el universo musical de una voz infinita como su alma que dejaron cayo en los dedos guitarreros después de una tarde y pedazo nocturno de hacer sonar las cuerdas que, después, alumbradas en una ventana hicieron vibrar las cuerdas pero vocales de Ana María que no cantaba desde que era corista del conjunto del palermo de San José.

Todos los santos y oráculos ancestrales fueron benefactores de nuestro sincretismo amiguero...

Desde el principio la mano divina invisible de la vida alzó un dedito afirmativo para que el plecto, el abrazo universal y el eslabón hicieran posible un viaje a la cercanía que no se desmoronara, conjungando una común unidad en mixtura amalgamada y  al final de este paseo, que aun me hace pensar que soñé en una vigilia de cúpula celeste, es que cobra importancia la levitación terrenal. ¿Cómo no íbamos a estar altitos del suelo?, fuimos al Municipio de San Rafael, un universo paralelo, repleto de recursos hidricos, haciendo gala y demostrando la vastedad de nuestra biodiversidad Colombiana encabezando los pedestales de los países con más agua del mundo y, como dato curioso, con el nombre de uno de los 3 arcángeles más poderosos al servicio del cielo, Rafa que en hebreo significa: Dios Sana

Pues así salimos de esas tierras, levitando y con la limpieza del agua y el amor de una familia elegida que en algo, en toda su muchosidad nos ha sanado! Amen





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