Han cambiado los días de la madre por lo menos para mí, supongo que todo es parte de este devenir contemporáneo, del relevo generacional, de las rupturas de los paradigmas familiares, del inexorable paso del tiempo... Pero no me voy a detener en recuerdos.
También cambiaron la mamás por suerte, no reniego de la mía que bastante liberal es para su crianza,tremenda Martha Escobar, linda mi transgresora madre, pero me descrestan admirablemente algunas de estos días, fundamentalmente mis amigas cercanas, madres que eligieron serlo con la convicción del amor y que no han dejado de ser mujeres por asumir ese rol, sino que al contrario , se han empoderado de nuestro género al conectarse con la tierra dadora de vida y con un sentido maravilloso de creatividad en lo que todos los días nace-muere- y vuelve a nacer, el ciclo perfecto, la comunidad con en el sentido primario biológico del génesis.
Elegí hace muchos años no tener hijos, excusas y justificaciones miles: egoísmo, incapacidad, oh este mundo aterrador, bla, bla, bla, pero cada vez alabo más a las que si eligieron tenerlos con consciencia, porque veo a sus hijos en plenitud, porque sé que sus creaciones son esas nuevas generaciones que contemplan la posibilidad del todo, pues han sido guiados por manos llenas de flores en campos abiertos a la diferencia, a la tolerancia, a las elecciones íntimas de su ser, a la poesía de la simpleza de la vida.
Y entonces veo a Sara y Elena serpenteando entre las miles opciones del arte y la danza, en esa ávidez adolescente y sensible que no tiene descanso casi nunca y que casi siempre tiene el goce vital de los años juveniles y veo a Sofi con sus ojazos claros detectando las minucias en silencio y luego hablo con mi querido Vicente que a los 8 años tiene la serenidad y el atino de un hombre sensato y a Elias que conquistará el mundo en sus caballitos de madera y a mi adorable Isabel Cascabel en sus afanes estéticos y a Mateito con el corazón de león palpitando a hacer suya la vida y a la Luli y su chello que hace sonar lo que ella no dice y a la otra Sofí eligiendo lo que no sabe pero aprendiendo a elegir con honestidad, y pienso en mis tan grandes, valientes y completas amigas madres, cada una en su andamiaje y andar.
Olguita que con sus artes eligió cambiar el mundo de algunos otros, Maco que ahora con sus nietos baila al son de un son danzón llena del aroma del maní, Ceci y su cosmovisión cautivadora de generosidad y regocijo, Luisa la mujer más latina, arquitecta de su mundo de cuento aparte, Claudia que siguió siempre el camino que soñó y se ha trascendido en el amor de su familia, la que siempre quizo, mi cristalina, cristal, Cristina, la mujer más amante y amorosa dueña de su destino de bombón dulcísimo, mi Tina, tinica, tiniquiqui que es música en peregrinaje y la Tana y su negra de adentro que adora cantar, la crispeta de azúcar que está más acaramelada que nunca... Olvido nombrar a algunas otras, pero estos son mis epítomes inspiradores y admiraciones cercanas del encuentro con las más mamacitas de mis días presentes.
Hermosas estas madres de final y comienzos de siglo que versátilmente se levantan de la cama de su amante a hacer las loncheras saludables y después se van a la calle a abrirse a la vida misma en sus pasiones, inventos y trabajos, hermosas y chics, primero muertas que sencillas, primero sus hijos pero sin olvidarse ellas mismas.
Hace unos meses para celebrar su existencia hice para Luisa una torta que he bautizado Torta Latina, así tal cual como ella se define, así tal cual: base de galletitas de chocolate con sal, cremoso de maracuyá y cubierta de chocolate amargo con chile. Así tal cual ella: dulce pero no empalagosa, exótica y apasionada como la fruta de la pasión que en Colombia conocemos como maracuyá y con el toque perfecto de picante para encender con desparpajo aquello carente de poesía y belleza. Luisa que tuvo una hija a los 19, Luisa que a los que tiene está bárbara y que es la muestra de todos los botones de mi ramillete de increíbles amigas con hijos.
Con basalto propuse esta delicia para celebrar el día de la madre, por qué? porque se acabaron los clasisismos de flanes o leches asadas o tiramisus importados acartonados de recetas exactas e ingredientes conocidos, por que se me ocurre que esta nueva generación de madres tiene mucho que enseñar sobre como ser una mujer, no esa que la feministas radicales defienden, sino esa que ha experimentado el amor en toda su plenitud y por ello no tiene que pelear un reconocimiento de igualdades entre los géneros, pues simplemente están en armonía con ellas y su femenino creador y eso les permite amar, amarse y amarnos con toda su generosidad!
Salud por todas mis amigas madres y agradecimientos profundos por cuidar de mis aveces descarriados pasos de mujer soltera y sin hijos. !!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario