De todo el universo de preparaciones que se puede aprender a cocinar en este amplio espectro de la cocina y después de preparar alimentos grillados, asados, horneados, pocheados y cuántos términos técnicos existan, encontré que mis preparaciones favoritas son los portentosos GUISOS.
Guisar en términos más técnicos es encubrir piezas ya sea de verduras, aves, carne o pescado, en su totalidad con agua o un fondo saborizado y cocinar a fuego bajo hasta que la pieza tiernice.En términos más míos, guisar es esperar a que cada alimento se descubra así mismo y en esa medida vaya soltando toda suerte de sutilezas y sabores, amalgamándose en armonía, respeto y compañerismo con los otros ingredientes, para hacerse protagonistas inolvidables de un encuentro de texturas, olores y sabores perfectamente unidos en la boca del comenzal, un sabor fuerte, portentoso, condensado que es a la boca y al estómago una bendición cultural donde se unen los gustos de este amplio globo terráqueo.
Tales proezas entonces, necesitan de un laaaaaargoooo, laaaaaargo período de cocción, por ello es que a las abuelas les quedan tan exquisitos e inigualables, pues son exactamente como ellas que saben esperar, que conocen la medida de tiempo necesaria para que la vida se suceda, saben con certeza que todo tiene un punto, que nada acontece ni antes ni después de estar totalmente preparado y entre ese esperar son observadoras analíticas del trasegar y los años.
Ay de las maravillas de los guisos!!!, en ellos se advierte el poder de la transformación en su máximo esplendor, todo se convierte en ternura, ternura que alimenta el alma y llena los recintos de olores indescriptibles que exaltan no sólo el gusto, sino también los recuerdos de aquellos ancestros: Nina mi nana, ella ya renguita, de caminar pausado, regordeta, con esa dedicación perenne, aveces también me recuerda a mi madre en tiempo de vacaciones mientras yo jugaba con mi casita de muñecas y le preguntaba si alguna vez iba a ser tan chiquita tan chiquita como para poder habitar esa casita, ah las épocas de la felicidad!!!.
Por eso queridos lectores, animénse a preparar un buen guiso, pero antes, por que eso da más sabrosura sin duda, convoquen a los queridos, reúnanse y mientras se cocina, ojo sin olla a presión, para evitar precisamente la presión, y hacer que se pierda la gracia de conjurar el tiempo, abran una botella de un buen vino, de buena guarda recomendaría yo, preparen unos pequeños tentempiés y vayan revolviendo el encuentro con muchas carcajadas, historias, música con mucho sabor, salsa si se puede y bailando y cantando dejen que el guiso vaya adquiriendo su punto con ustedes dejándose ser en el hacer un alto en el vértigo de lo cotidiano, para darle tiempo al tiempo y sus placeres lentos.
Que bonito, me transportaste a las veladas juntas y a ese maravilloso 31 de diciembre pasado, donde en el calor de mi hogar, el de Wania y tu y el de tu cocina hicimos del acompañamiento una fiesta y del fin de año un bello ritual conjurando las tristezas y las alegrias de un ciclo que se cierra. Gracias a Wania y a ti porm dejarme ese bello recuerdo en la memoria y en el corazón...
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