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martes, 4 de julio de 2017

NACIONES DE COLOR!

La semana pasada las FARC, depusieron alrededor de 7.000 armas en Colombia...

Subjetivamente puedo opinar muchas cosas acerca del proceso de paz en mi país, puedo decir que no es un proceso perfecto, que tiene muchos tintes y variables, que por supuesto hay cosas que me indignan y con las que no acuerdo, pero yo SI prefiero unas voluntades en pro de asuntos más loables que seguir en el mismo conflicto despiadado por los siglos de los siglos.

Hace una semana en medio de este hecho histórico para mi país, yo, Diana Orozco, cocinera, vaga-munda en la inmensa Ciudad De México, empecé a hacer las pruebas de 7 platillos que representen la enorme diversidad gastronómica de Colombia y tengan la responsabilidad social, y amorosa de lograr que un comensal se siente en el comedor de una abuela, de una madre colombiana, de un país generoso y sabroso que con conflicto y todo, baila como ninguno, se ríe a diente pelao como pocos y vive con el corazón palpitante en sus manos para colorear todo lo que toca con el color de la pasión, debe ser por eso y por otras cosas que el Corazón de Jesús es es el santo patrono.

Cocinar en México es el sueño del pibe para cualquier amante de las alquimias culinarias: los mercados atestados de ingredientes exhuberantes y fulgurantes mientras suena Yuri y Juan Gabriel, el olor del maíz, las no sé cuántas varedades de chiles, se dice que en el país crecen 140 variedades, los tacos de otras mil variedades, las quesadillas, los chilaquiles, las chimichangas, la gente y su orale y su tantito, pues todo eso tantito, tantíiiiiiiiisimo es un chingooo de intensidad depositado en el cuenco de mi manos. Qué absurda la belleza del color rojooooo, como el labial que se pone alguien a quién adoro y el jugo del jítomate, el aroma esponjoso del epazote, la sensibilidad del maíz que es tan cuidadoso en su propósito que no pude encontrar una variedad local para poder hacer empanadas y arepas, qué poder glorioso el de los chilitos, cada uno con una misión guardada que es más que picar, exhalatar todo desde sus entrañas. En México nada se opaca, para mí, México es el país de Latinoamérica que inventó los colores, tanto es así, que acá la cebolla roja no se destiñe y pinta todo rosa, haaa! y el achiote, bendito este achiote méxicano, pasta concentrada de pureza ancestral que además de que colorea saborea, obviooooo!!!! tanto color, tiene que tener tantooooo sabor!!!!!

Ahora, cocinar en México la idea de mi Colombia es una responsabilidad ética, social, cultural y política, pocas cosas hay tan democráticas como la cocina...

Cómo se cocina Colombia en México? Amando y reconociendo la valía y la grandeza de las dos naciones desde su hermandad, asumiendo un propósito desde el alma que tiene todo que ver con el sabor ancestral, el que me conecta con mi abuela, con mi madre, con la selva, las montañas recorridas y los campesinos y los indígenas y el sabor auténtico de mi pueblo, de ese que alza la voz en mujeres de ébano en arrullos y alabaos, de esos hombres que le cantan a las vaquitas en arriería, de esa voz de las comunidades que son jaguares y pájaros y en sus pies danzan con sonajeros que son voz.

Se cocina en México entendiendo que soy Colombiana pero sobretodo Latinomericana, de nalgas grandes y estatura baja, hija del oro de américa, hija del xocholatl, de la calabaza, del jítomate, del chile, pero sobretodo hija del maíz. 

Se cocina Colombia después de entender un camino ligado a los hermanos sin redimirme o querer redimirlos, sin salvar a nadie... sin culpa, sobretodo, sin culpa.

Y entonces voy entendiendo que los caminos del amor son así, y que la única manera de contribuir con el proceso histórico de mi país desde mi intimidad y pequeñez, no necesariamente tiene que estar aunado a lo que mal llaman "trabajo humanitario", que la institucionalidad apagó mi humanidad y que aún mi útopia está intacta: La comida como alimento, la cocina como acto de amor!

Acá estoy mis queridos, con la voluntad de nuevo incolumne, la esperanza renovada, la fuerza brillante y una bandera Colombiana de sabores que espero ondear, llevando en alto un tricolor país, de oro, mares y pasión que se junte con la patria Mexicana fecunda de color!

Y qué viva el sueño de esta Latinoamerica sentada a la mesa en un banquete de compartires, utopías y y unión! y que resuene en cada uno esa pequeña voz encantada que anime las acciones individuales para crear las posibilidades de esa unión.

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