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sábado, 1 de octubre de 2016

AFIRMACIÓN

Corría el gobierno de Belisario Betancur y yo tenía como 6 años, cuando en la tienda de Don Leo una mañana de fin de semana, los "mariguaneros" del barrio estaban pintando la paloma de la paz en la acera de la tienda, yo la pinté con mi tía Sonia y mi tío Hugo, de paz y negociaciones políticas no entendía nada, menos de ELN, FARC y M19, sin embargo esa palabra me producía en el corazón una magia soñadora!. La paloma se demoró años para borrarse completamente del cemento, los mismos años en que,  poco a poco los poderosos de ese entonces,  fueron dejando una estela roja de exteriminio en la taberna La Americana y muchas de las esquinas frecuentadas de La Floresta, el sonido de las palmeras de la emisora callejera cada vez se escuchó menos, los "mariguaneros" se esfumaron en el humo confuso que es el miedo de la memoria.

La gran útopia de la paz! Cuando estaba en 4 de primaria tuve una discusión eterna con mi tía Lucero puesto que debía hacer una cartelera para el colegio y ella quería que yo la hiciera sobre las elecciones presidenciales en EEUU, un tema de actualidad importantísimo, mientras yo le decía que a mi no me interesaba la política, que yo la quería hacer sobre la PAZ; en ese entonces yo soñaba con ser cantante por ahí derecho y mi abuela Ofelia me enseñaba a hacer mazapanes con leche en polvo.

Soy Colombiana de raíz, alma y corazón, crecí en un país habitado por demonios tan grandes como la arbitrariedad maravillosa de las 3 cordilleras escarpadas, 2 oceános, uno meláncolico y uno parrandero,  por eso no tengo una médula espinal tengo 3, además de La Santisima Trinidad, El Sagrado Corazón de Jesús, María Auxiliadora y el Divino Niño que engalanan el trasero de los buses de las ciudades. Crecí saltando de piedra en piedra por los territorios de San Luis, en la región de Embalses del Oriente Antioqueño, tuve vacaciones guindada en árboles y con el típico raspón de rodillas curado con mertiolate en la cuadra de mi casa, en la casa de mis tías todavía hay domingos enteros con la puerta abierta de par en par y como Colombiana también perdí a amigos de infancia barrial en la nulidad de una bala, también he tenido conocidos secuestrados, exiliados en este absurdo de dolor, pero realmente, como Colombiana también he vivido en la belleza de un seno familiar y un círculo protector elegido de amigos, llenita de amor, así que sólo puedo avistar el verdadero despojo de la Guerra.

Llevo 5 meses, vadeando entre puertos y canoas, cocinando en malokas y casas honestas, al lado de ríos reveladores de necesidades de restitución , llevo en mi mochila los testimonios de índigenas y campesinos del Putumayo, uno de los territorios más afectados por este conflicto, diciéndome que es hora de perdonar, aunque sus hijos no estén, que hay que tratr de vivir en un país distinto al que estamos acostumbrados y que la distintes da mucho miedo, pero que hay que caminar hacia una oportunidad de convivir los unos con los otros, respetando eso si que todos somos tan diferentes!. Me he bañado en las aguas del río Putumayo, el Caucayá, el Rumichako el San Juan y el Guineo, y en esos fluires si que he escuchado la memoria!  ayer la Profe Doris en la vereda Agua Negra cerca de Puerto Asís me dijo que SÓLO SE DEJA DE SER VÍCTIMA CUANDO SE PERDONA.

Entonces claro que mi respuesta a estos tiempos movedizos es un SI a raja tabla, es un SI desde mi deber como ciudadana y habitante de la historia de Colombia, tantos años ví esa propaganda que decía Guerrillero desmovilicese, su familia y el campo lo están esperando, se llegó la hora muchachada, se llegó eso que siempre hemos esperado!

Yo quiero ver crecer a los hijos de mis amigos y a las nuevas generaciones que más grandes constituyan el recuerdo de un país en procesos de perdón y no en procesos de exterminio, yo quiero empezar a evocar esos tiempos de ¿ Te acordás cuando le devolvieron el cristo en señal de perdón a la gente de Bojayá?, o ¿ Te acordás cuando se abrazaron colectivamente en tal parte?, yo deseo, añoro, con abismal necesidad que vuelva a enarbolar el guayacán sus engalanadas flores amarillas de creencia en la mayor utopia de los hombres, la esperanza!

Quiero que todos podamos amar y conocer la grandiosa manifestación de la naturaleza Colombiana los senderos de la tierra fértil que es nuestra y ver lo absurdo de la sinfonía del color en Caño Cristales, encontrar las pinturas rupestres del Chiriviquete, resguardadas por el inexplorado Apaporis, abrazar con inmensidad los tepuyes de la Estrella del Inirida, coronar los picos blancos, abuelos sacros de la Sierra Nevada de Santa Marta, bailonguear sin pausa y sin prisa por todos los Montes de María, ver la Mojana en la Ciénaga Sinuense, aleccionarnarse del jaguar en el mágico Valle del Sibundoy, Encontrar el orígen del Magdalena, el Cauca y el Pati en el Maciso Colombiano, quiero que la democracia del territorio sea nuestra y volver a Sn Agustín para entender la totalidad de los orígenes y poder extender las alas a la naranja y amarilla Guajira, cristalizarse en azul en la Isla de Providencia para encontrar el tesoro del pirata Morgan, Corretiar el sol de venados en los llanos Araucanos,  quiero que vos y yo y todos y los demás y los de aquí y los de allá y hasta los del más alla, seamos los guardianes que no duermen de la belleza de un país que palpita, que debemos conocer para sentirlo más nuestro, y que no puedo nombrar singularmente, pues su vastedad serían páginas de un compendio interminable,  así sin tener que pedir permiso más que a las deidades habitantes de cada centimetro universal

Y es un SI por que me debo a mis convicciones no politicas, sinó meditabundas de querer encontrar un estado de tranquilidad que me pérmita amar y cocinar con la libertad y la fuerza de la vida misma, esa que no tiene que preguntarse por obviedades, por que es una necesidad imperiosa en el camino del encuentro con uno mismo, esa que me avalanza y me avala la útopia de mañana salir a la calle vestida de blanco y llena de reconciliaciones para  mis egos conocidos y abrazos tranformadores para los que amo, por que quiero hoy más que nada, hacer algo por todos los años en que esa paloma de la paz de mi niñez estuvo borrosa y hacer una presencia blanca que ilumine tanto tanto, que la oscuridad entelerida y altiva termine por reducirse a la incandescendecia luminosa de la bondad interior de todos los que  día a día nos vestimos con la ropita de la esperanza y trabajamos por el constructo de un país que crea en el AMOR, así que siiiiiii, mañana esta es mi humilde afirmación.

Abrazos afirmativos de país para todos




1 comentario:

  1. Por todo ello y las otras miradas que también tienen razones dolientes o esperanzadoras, comparto la convicción por el SI

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