Cómo sería un plato con sabor a nostalgia? pregunta mi amiga del cole Bibiana Aguirre, pues Bibi, amigos amados que son los lectores de este blog , después de un año de perspectivas, avatares y peripecias en tierras río platences, creo que esa pregunta merece algunas palabras que hagan que vuele el viento pampero de este invierno hasta los nostalgiados y nostalgien conmigo compartiendo los ingredientes de un banquete cursilero de suspiros y algunas lagrimitas que condimenten los echares de menos.
En primera instancia un plato para la nostalgia es poco saciador, la nostalgia es un sentimiento primero que nada HAMBRIENTO. La mía se alimenta de recuerdos de calles conocidas con las que sueño, Carlos E Restrepo después de la lluvia con frío, chaquetita de jean, porros, las baldosas del parque húmedas, unas escaleritas pa comerse los sandwiches con salsa de albahaca y mis amigos alrededor.
A mi nostalgia le gustan un montón los desayunos con tostadas francesas y mermelada de frutas caseritas, o los pancakes con miel de verdad, o las arepas de yuca con queso crema conversados en el balcón de la casa de Wania, mirando como un pájaro atrevido hizo el nido en una de las plantas colgantes que le regalaron las tías, a esta nostalgia también le gusta la cebolla de rama de la mini huerta de mi amiga que es tan agradecida y nos da el condimento para los huevos revueltos.
Le encanta a mi nostalgia saciarse con el jugo de mora de la casa de los padres de Elly Jazmin leyendo poemas de diario con Federico y también la natilla y los buñuelos con aguardiente en las épocas en las que me emborrachaba deliciosamente con noches calurosas y mil bombillos encendidos en la calle, sin olvidar el manjar blanco que amorosamente nos hace doña Marleny y, que hace 2 años me llevé para celebrar año nuevo en Santa Elena con luna llena, aquellarre y pescados envueltos en hojas de plátano a la parrilla, a esa nostalgia se le abre el paladar evocando las hojuelas azucaradas, a Buitraguito y Don Fabio, los villancicos, el pesebre de todos los años y los amaneceres de 24 símbolo de un compromiso eterno de reencuentro seguro con los amigos adolescentes.
La boca se me hace agua en saudade viajando y escribiendo en el tren que me lleva a Belgrano a 4 grados de temperatura sin saber a cuánto está la sensación térmica, cuando en mi recuerdo las papilas se alborotan apelmazadas pidiendo a gritos un mango criollo de esos que dejan las hebras en los dientes en la cocina de río cedro a 38 grados y con el sol que no da tregua a la felicidad, con Emilia florecida en el pelo de los árboles marinos, cocinando torta de chocolate en leña y patacones tostaditos con queso costeño y mmmmm arepa de huevo con ese suero costeño agrio, por que si, la nostalgia es sobretodo un sinónimo de sabor agrio y algo amargo que también puede ser suculento cuando en la cabeza se recrean las imagenes saladas de un cumpleaños nadando con el sol a la altura de los ojos en el vasto mar cordobés en alevosía indiscriminada con Natalia Estrada.
Bivi te respondo entonces, un banquete con sabor nostálgico tendría que remembrar lo que cada uno echa de menos que es al fin y al cabo el pasado que uno es en este presente, así que para mí debería llevar yuca motuda, de esas que usaba Nina la nana de mi madre y la de toda mi familia, cilantro penetrante y aromático para el que el olor de los aliños que mi abuela le ponía la carne que nunca me sale igual, la traigan como una oleada mágica a mi vida, habría también que contar en el manjar con el exotismo perfecto purificador blanquísimo de la guanabana y con la pasión que le da honor al nombre extranjero del maracuyá, la leche de coco con su nombre tan fértil no puede faltar, y el platanito maduro, verde, pintón o como sea es indispensable, ni hablar de las hojas de bijao con ese sabor de abrazo que tiene envolviendo los alimentos, que tenga maíz también, grano de alimento poderoso de la crianza paisa y las pasas de uva que Clarita le pone a su deliciosos cuz cuz, que tenga tamarindo, papaya, piña, mamoncillo, carambolo y mucho trópico con cumbia, currulao y fandango en caseríos perdidos, café y vino, mucho vino para brindar por la vid-a de los reencuentros
Le pondría al manjar guayaba, como las que me comía en San Luis elevando cometas o nadando en los charcos derramados por las cascadas acompañada de mi padre, mis primas Sandra y Natalia, Maria Cecilia, Beto Escobar, llevaría coles de esas que le pone mi tía luz Elena a los fríjoles deliciosos que me invitaba a almorzar en su casa con tortas de chocolo rellenas, sobretodo por que ella es el gusto por darle gusto a otros.
En otro plato el jamón crudo y el chorizo español con aceitunas sevillanas que compartí con los Estrada y los amigos Andaluces como regalo del cielo traído del otro lado del charco mientras conocía entre charla, vianda, ron y fumadas a los amigos de siempre recién llegados del otro lado del mundo para quedarse en el mío, entraría entonces en este atracón de nostalgia el tupper de carne con tomate de mi querido Ramón, el salmorejo y por supuesto el gazpacho y la tortilla española de Cris y Lucas al lado del caudal de un río con la vista extasiada de mariposas azules. Entrarían las panelitas copelia, el chocorramo, las puntitas sobretodo, las cocadas...
Yo no podría hacer este manjar sola, la nostalgia es precisamente la carencia de los afectos, así que necesitaría invitar a Palita y a mi tío hugo para que hagan una agua de panela que calientita poco a poco alivie el corazón, a Alexandra tendría que delegarle una torta de peras y las mil y una noches para que con sus delicias yo pueda recobrar el temple... mmm pienso en el bondi camino a rivadavia, mientras Buenos Aires está cansada y con las luces abruptas de la publicidad, que si me detengo a escribir a quién habría que invitar al banquete nostálgico, sería más bien una Bacanal postmoderna, un banquete interminable en tiempo y en espacio, qué lindo que sería, que bella utopia hacer de este mundo un comedor para que todos cocinemos el sabor de la nostalgia y se nos vayan volando las penas, al final sentirse cerquita es lo importante, al final alimentarse de amor es lo esencial, por eso yo cocino, para reunir, para convocar, para amarles a todos como los amo, quizá muy humanamente y por eso muy equivocada no sé.
Queridos mios, la nostalgia sabe indiscutiblemente a lo que saben cada uno de ustedes, por eso los invito, escribanme por facebook que cocinaron y en que lugar y hagamos todos este manjar de nostalgia para que así no los tenga que nostalgiar tanto y en definitiva continuar teniendolos cerca en este comedor inmenso del alma.
Bibi gracias por las palabras compañeras, gracias a todos por alimentarme cada día con el ingrediente más cliché de todos EL AMOR!!!!!!!!
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